No es lo mismo. Puede ser algo parecido. Tan parecido como algo que esta cerca, tan cerca que no se toca. Eso si, no es completamente opuesto, lo puedes asegurar, como que existo. En caso claro esta, de que eso sea cierto.
A veces te cuesta tanto, tanto, que desearías no mirarte en el espejo, que desearías no verte con la óptica del realismo. O de la comprensión, que es peor.
¡Ja! ¡Pero no sabes lo que te espera tras esa puerta! Yo lo se, lo se y sonrío como quien no sabe, sonrío con todos mis dientes, como la más inocente de las criaturas, con la incomprensión de quienes no hablan con más que rugidos.
Te advierto: encontrarás tan poca coherencia, que tu vida no será nada más que pedazos inconexos de carne blanca y triste. Tal vez enloquezcas, o te pierdas, o te aterres, o llores, u olvides. Aunque no debes preocuparte; el filo de mi propia mano se encargará de recordarte casi como un remordimiento. No lo tomes mal, sólo se parece a lo que piensas.
¡No sonrías, eso sí! Tus dientes no tienen efecto en mi. Tengo intenciones claras, tan claras como todo lo que no hay aquí. Y te juro que si lo intentas, 50 de ellas serán mis aliadas y caeremos todos juntos por el abismo del Sí y del No, tan rotundos que nos dividiremos. Y no dudes, pues la duda está dispuesta a morir por mi, y 100 de ellas acechan tras la puerta, tras mis barrotes, listas para asaltarte los bolsillos vacíos: los llenarán de piedra y te arrastrarán fuera de aquí.
¡Y serás tan desdichado!
¡Y sonreiré tanto!
Y todos reirán con esa risa de metal que nos sostiene, los engranajes del mundo. Pero debes ser realista, eres parte del siguiente acto y el público espera que hagas justamente todo lo que no debes hacer. ¡Ve, diviertelos! Aunque no quieras morir, aunque quieras ser como la esfinge. Lo harás y otros seguirán cuan combustible. Y yo seguiré siendo el verdugo, tan partícipe y tan indiferente que cada día abrirás más puertas solo para saber que se lo que tu no sabes. Y me limitaré a sonreír como una hiena.