lunes, 4 de marzo de 2013

Juego

Jugamos pasajeros
y te fuiste sin revancha
no sé si eres consciente
de haberme ganado tan rotundamente
en mi propio juego
tal vez, remotamente, eres inocente

No me acostumbro a perder,
la sensación de mi poder
me precede
pero la corona no siempre permanece en la cabeza
aunque mi cabello no se resigna
a la soledad
sin su metal


Y si te veo
si te tengo
cerraré mis dedos alrededor de tu cuello
y con el placer de mis venas palpitantes
apretaré
te hare caer
débil
fatal
...no sabrás que te pasó.

sábado, 12 de noviembre de 2011

Ficción.

La muerte marca su camino con pasos ligeros de insecto depredador, se mueve despacio y la calle se abre como una gran boca de bestia, húmeda y fría, llena de cemento, oscura serpiente de asfalto que parece moverse lánguidamente entre las piernas de figuras solitarias, fáciles y despiertas en medio de la ciudad. Edificios afilados, casas funestas y largos postes de farolas vibrantes dan forma a las fauces negras de la noche, la lluvia fría cae, riachuelos sucios se arrastran a las alcantarillas, poros que respiran en el cemento, sangre que corre mezclada con sudor y saliva espesa. Envuelta en su manto oscuro la muerte se desliza rápida y volátil, vigía ciega de pasos y pesares; nadie la ve, oye o huele, al tacto no es más que vello erizado y miedo que atenaza la nuca de los hombres y mujeres errantes en la ciudad- cloaca, donde la gran carnicería exhibe cuerpos y almas, donde la moral manoseada está en oferta y se cambian restos de orgullo y de belleza por un peso, una sobra.

La muerte los observa, sigue con sus ojos los movimiento de los hombres, la presa; manos veloces, ojos voraces, corazones que aún palpitan dentro de las carnes que se mueven en las sombras de las aceras, busca entre los que se ganan la vida en el comercio de cuerpos y de conciencias, el sostén de la ciudad nocturna abastecida por los peones del día y los esclavos de la noche. La ignoran mientras ella, estática, analiza el proceso; el torbellino en que se desenvuelven sus vidas, donde todos ellos se alimentan, confluyen, chocan y se miran como animales al acecho que van y vienen entre las paredes que los oyen, entre las latas que les devuelven la mirada sobre el asfalto húmedo, lleno de peligro y de sangre seca. Inocentes, ella lo sabe, ignoran el destino, el tic-tac del tiempo que los rige en el sinuoso recorrido por las sucias venas de la ciudad.

La muerte busca su promesa entre las venas rotas y las piernas que van y vienen, atravesando callejuelas insanas donde lloran niños llenos de pesares y hambre, hijos de madres que gimen con lágrimas ocultas bajo el grueso de la piel. Se mueve y su faz se recrea en un mundo que sabe suyo, ha encontrado el objetivo de esa noche, en esa calle, en esa ciudad, pero no será el único que le acompañe hoy en su trayecto; muchos yacen a sus espaldas, la siguen como aves confundidas, que revolotean en el aire pesado y frío que les cubre.

Con lentitud alarga su mano y toca la piel caliente de un ser tembloroso, que sin saberlo cruza la línea. Es su hora, se detiene el tic-tac del reloj y las manecillas no dan más. El niño en el sueño se revuelve un poco, inquieto; ha de entrar en las filas de la muerte, ella lo ha determinado. El aire deja de circular por los pulmones vacíos y el cuerpo se relaja por fin en la inconsciencia, en la nada. La luz despunta en el horizonte y la vida se aleja de la carne mustia mientras el cadáver, una estatua húmeda, rueda sobre el asfalto. Gotas de lluvia caen sobre la infinidad de hombres y mujeres que no son más humanos ni menos animales entre las sombras, devorados por la noche, mientras duermen los otros, los del otro mundo, aquellos que desconocen los secretos de los muros desechos y deformes, de los rincones de las fachadas, mientras se escurre la noche entre los dedos flacos de la miseria.

viernes, 25 de marzo de 2011

El final

Eres mas de carne que de hueso
tiemblas y te meces como un pobre ahogado entre las olas del destino
lloras con el desconsuelo de quien se sabe en la ruina.

¿Donde estas ahora?
¿Que es de tu pobre vida?

Tan ambicioso, tan supremo, tan lleno de soberbia

¿No te estas ahogando acaso en tu miseria?
¿No gimes tras tus pobres huesos, tus restos, tus cenizas?

No te queda mas que tu vida lamentable, usada y sucia,
ahora solo puedes ver la sombra del engaño en tu frente
la pobre imagen de un sustituto en tus recuerdos
Solo existe otro en la memoria de la gente,
un otro inalcanzable, falso y deletéreo.

¡Ni lo intentes nadador desesperado!

No es tiempo ya de arrepentimiento ni perdón,
no tienes más que tu naufragio hundiéndose en la orilla
salvarte es ahora un imposible
deja que el mar sacie con tigo su negrura
deja que la sal arda en tus heridas.

¿Lloras?

Tus lagrimas no son mas que un espejismo roto
De lo que fue el sol en tus mejores días.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Frustración

A veces me gustaría tener tentáculos... poder alcanzarlo todo, poder controlarlo todo, pero desafortunada o afortunadamente todo ello está fuera de mis posibilidades. Sin embargo, pese saber la realidad, pese a tenerla entre ceja y ceja no deja de aparecer la frustración y la rabia como fantasmas infantiles, como fantasmas que no hacen más que rondar la cabeza y no se definen como más que una sensación vaga de lo-que-quiero aplastada finalmente por lo-que-es. Seguidamente me invade una especie de resignación pequeña y tímida que va tomando forma, la forma de una idea minúscula e infantil para ser sinceros, pero consoladora. La idea espera, se solidifica, se hace una certeza, pero nuevamente la realidad susurra al oído lo superficial del consuelo, lo fugaz de esa pequeña sensación de victoria. Finalmente solo queda una incógnita, una gran y negra incógnita que deja el espacio al camino incierto del ya veremos.

Un año nuevo y veremos que pasa...

domingo, 21 de noviembre de 2010

A diario...

Y uno se desentiende de la telaraña, de los rostros, de los objetos y de las lágrimas
se desentiende por que teme la confrontación del miedo y del dolor
ajenos.
Teme a la muerte tanto como el moribundo y trata de huír al mirar hacia otro lado
pero el rostro del otro, del hombre tras la cortina vuelve
vuelve con fuerza
Y la deszasón con el.
Y uno se desentiende del mundo y de muchas cosas
y quiesiera poder hacerlo de otras...
de las más tristes, de las más crueles
Pero rodean la vida de forma inevitable... no se apartan
se apiñan detrás de la conciencia
rompen sus delicadas barreras
golpean
gritan
gimen
hasta que las ves
hasta que te devastan.




Excusas por la horrografía :)