lunes, 18 de junio de 2007

Lo que no quiere salir a la luz.

Hoy no siento las ideas, ni la creatividad de la que generalmente dispongo para la escritura (que la verdad, no es tanta como para jactarme de ella). Al parecer, me es difícil encontrar una escena con la cual continuar mi relato.

Es un poco frustrante que la sencillez de lo que hago se vea nublada, obstruida, por lo que tengo al rededor: poca tranquilidad y poca familiaridad. ¿O habrá una especie de predisposición, una confabulación astrológica que me impida poder hacer una minúscula frase decente hoy?

Para mi, es casi un misterio la forma en que se comporta aquello que llamamos inspiración. Después de todo, parece ser caprichosa y tal vez exija algún tipo de alimentación desconocida, o simplemente no se resigna a trabajar con los pequeños fragmentos de lo que podría ser una buena imagen mental. Pero la imagen se ha perdido en el inframundo éste día, gracias los ruidos chillones y mecánicos, los colores feos, grises y polvorientos y el ambiente de fábrica pequeña y encerrada.

Aunque quizás, este momento sea el propicio para otro tipo de historia; una más sucia, más gris, más ruidosa, una que pueda conformarse con palabras como obreros, calor desesperante, aburrimiento, incomodidad y un cuaderno negro, que es la ayuda más decente de la que dispongo . Pero hay la posibilidad de que mi amiga la inspiración se resista a trabajar, a honrarme con su maravillosa presencia, porque necesita sentirse en casa... o simplemente, algo más agradable para salir a la luz de un montón de papel procesado, que un taller lleno de trabajadores, ruido, polvo y un ambiente poco favorecedor.

sábado, 16 de junio de 2007

Mi Melancolía.

No es un Blog sobre Lewis Carrol y su obra, no. Simplemente quise hacer un pequeño culto a la imaginación, y a la niñez que irremediablemente vamos perdiendo con los años, con las hormonas, con el conocimiento, con la información, con el proceso inevitable que es el crecimiento. Es una tarea bastante imposible recuperar toda esa fantasía y esos mundos que nos creábamos para jugar, para soñar.

Y es que crecemos, y nuestra mente madura y ya no es lo mismo; no fluye con tanta facilidad toda esa espontaneidad que nos hacía tan adorables, que nos hacía capaces de inventar una historia o una obra de teatro sin darnos cuenta, que nos hacía anhelar el momento de ser mayores (¡Oh, inocencia!), de la hora del juego y el juguete nuevo. Se nos acabó gran parte de nuestra inocencia y felicidad infantil, y ahora que somos grandes es inevitable recordar con dulzura esos años.

¿Por qué Alicia? Porque en medio de mi adolescencia, me fascinó y me sedujo, me abrió las puertas hacia ese mundo de recuerdos lleno de color, de sueños y de rarezas, cuando no nos limitaban las paredes que forma la realidad alrededor de nuestro pensamiento. Pocas preocupaciones, poca angustia, poca responsabilidad. Y sí, mi niñez fue feliz y la extraño como una buena historia que quisiera recordar, más no vivir de nuevo.

Y los cuentos y las fantasías son la mejor manera de ofrecerle un descanso, una sombra refrescante a nuestra mente atareada. ¡Y es que los niños son tan extraños, tan fantásticos! ¡Y es que nosotros somos tan normales y tan llenos de lógca!

Por supuesto, no todas las entradas serán referentes a la inocencia o la niñez. Publicaré lo que me nazca, lo que esa imaginación, que se permite salir un poco de esas paredes invisibles, me induzca escribir.