A ustedes, mi queridas estatuas frías e indolentes.
A ustedes, con sus maravillosas máscaras de yeso pálido y pulido.
A ustedes con su expresión sonriente, falsa y prefabricada.
A ustedes los que por un cuarto de minuto muestran la sombra de su realidad absurda, cuando los ojos de esfinge y los colmillos de hiena relucen tras el disfraz de la piltrafa de bondad que pretenden.
A ustedes quienes fantansean con sus propias vidas tristes y acongojadas, llenas de diamantes y oro falso.
A ustedes para quienes la verdad es una comedia barata que dirigen como quieren.
A ustedes cuya satisfacción se encuentra y se pierde en el infinito del engaño.
A ustedes que el viento ha de traerles las palabras, las promesas, los falsos predicamentos a su oídos cuan estruendo de dolor y desasosiego.
A ustedes que acostumbrados a la bajeza, tiemblan de pronto ante la impúdica sinceridad.
A ustedes cuyo poder monstruoso sobre las circunstancias nos es más que un espejismo que la abundancia acabará por ahogar.
A ustedes, quienes alguna vez vi como algo más que unos monigotes luchando por la carcajada más sonora del carnaval.
A ustedes... a ustedes les soy sincera tras bambalinas y sin que lo sepan, ya que por desgracia no puedo gritar.
Cabe aclarar que esto se refiere a un grupo de personas que estan más cerca y más lejos de lo que parece.