¿Será un verdadera lucha interna?
¿O sólo lo estoy sobre dimensionando?
A veces pienso que no me lleva a ninguna parte tratar de ser amable, o paciente es como una especie de hipocresía estúpida donde yo misma me creo lo que hago. Hay que cortar las cosas por la raíz, aunque se que no debo (y no QUIERO) que mi personalidad sea algo tan insulso como una hoja en blanco, hay cosas que deben disminuir. Lo he pensado, y he concluido que:
Mi orgullo debe ser controlado, mi familia no tiene la culpa de que yo me deje controlar por él. Tampoco mis amigos, por lo menos los más cercanos... y los verdaderos los demás pueden joderse un poco.
Le sigue mi egoísmo. No puedo enojarme a toda hora porque no puedo hacer mis cosas cuando yo quiero. El resto del mundo existe y necesita. Aunque vuelvo a la aclaración, familia y amigos, los demás... bueno...
Y por último, ese mal humor que no se si es consecuencia de dejarme llevar por las dos anteriores o si viene parte como una regalo que nadie quiere. Me da repugnancia estar tan suceptible... estar con las lágrimas en la garganta a toda hora es desesperante, prefiero estar seca. Si la cosa sigue así, enojada todo un día con ganas de llorar a cualquier mención del tema, porque me dejaron esperando, tenderé que consultar, porque eso ya no es normal. Y el tema, la verdad me preocupa un poco. Está bien, nunca he sido un terrón de azúcar (ni pretendo serlo) pero tampoco quiero descargar mi loqueseaques con los que no tienen la culpa.
Y bien, a veces pienso que tengo demasiados compromisos con migo misma, muchos referentes al autocontrol, así que las otras cosas se van a la porra y llega ésto: controlar orgullo, pensar no sólo en mí y controlar malgenio. Por supuesto, todo hacerlo moderadamente.
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