Es una total, completa y absoluta mierda no tener tiempo.
Y el tiempo es tan fugáz que a veces asusta. Cuando se era pequeño, pasaban eones para que llegara la navidad, el cumpleaños, Halloween, o lo que fuera. En cambio ahora, parece como si el año pasara corriendo, como si la navidad fuera dos veces al año y se cumpleida años más a menudo de los deseado.
¿Es una nueva percepción del tiempo o realmente todo es más rápido?
Parace que cuando se crece y se madura, todo sucede a mayor velocidad, como si los momentos y las vivencias no fueran más que instantes fotográficos... a menudo las horas y los días pasan como cuando se mira un segundero; por delante de los ojos, sin vida, como si eso que pasa ahí no fuera con nosotros.
Es extraño cuando se es conciente de lo rápido que pueden cambirar las cosas... como en un momento (uno de esos segundos extraños) se tenía tooodo el tiempo del mundo para hacer cuanta burrada, y de repente, todo es tan contabilizado, tan porgramado y tan estrecho, que se llega a temer no poder volver a expandirse, a envolverse en algo diferente a la responsabilidad.
Éste, es un pequeño momento robado, aun bajo la responsabilidad ( y hasta el remordimiento) del deber pendiente. Aquí, las cuerdas se aflojan un poco, con las palabras y la concentración que se logra. Pero mañana el orden regresará, y con él al conciencia de la responsabilidad. Es como tener una camisa de fuerza, una camisa de fuerza absolutamente voluntaria, porque ¿quién si no yo escogió este camino?
Y la verdad, con todo y la falta de tiempo, no lo lamento.
Me satisface.