La peste se sentó a la mesa. Resonaron las copas y la muerte salió del lugar
Cayeron sentados uno a uno, cayeron sin misericordia como moscas y después, cuando oscureció el día, lloraron sobre ellos. Tenían pena, sentían espanto. Eran niños disfrazados de corderos rumbo al sacrificio.
"Existen dos mundos: El primero es el mío, el segundo es el verdadero". Sabahudin Hadzialic
martes, 25 de diciembre de 2007
jueves, 20 de diciembre de 2007
Henos aquí, sedientos. Nos inspiramos el odio que siente el mundo por sus hombres, nos casamos con nuestros demonios y la furia nos consume. La cascada de arena movediza se revierte y los ojos se empañan... ya no hay lágrimas. Nos sentimos muerte, disfrazados de nosotros mismos, unas pobres sombras. La respiración cesa, el latido calla, la sangre fluye hacia la tierra. El temor primitivo ha sido consumado.
Bebamos de mi, del que ya no vive. Sabrás lo que soy cuando la sed no cese, cuando el corazón del muerto dormido domine la noche. Tiembla muerte, tiembla, que mi cuerpo vacío te espera con los brazos abiertos bajo la tierra.
Bebamos de mi, del que ya no vive. Sabrás lo que soy cuando la sed no cese, cuando el corazón del muerto dormido domine la noche. Tiembla muerte, tiembla, que mi cuerpo vacío te espera con los brazos abiertos bajo la tierra.
jueves, 8 de noviembre de 2007
León
No es lo mismo. Puede ser algo parecido. Tan parecido como algo que esta cerca, tan cerca que no se toca. Eso si, no es completamente opuesto, lo puedes asegurar, como que existo. En caso claro esta, de que eso sea cierto.
A veces te cuesta tanto, tanto, que desearías no mirarte en el espejo, que desearías no verte con la óptica del realismo. O de la comprensión, que es peor.
¡Ja! ¡Pero no sabes lo que te espera tras esa puerta! Yo lo se, lo se y sonrío como quien no sabe, sonrío con todos mis dientes, como la más inocente de las criaturas, con la incomprensión de quienes no hablan con más que rugidos.
Te advierto: encontrarás tan poca coherencia, que tu vida no será nada más que pedazos inconexos de carne blanca y triste. Tal vez enloquezcas, o te pierdas, o te aterres, o llores, u olvides. Aunque no debes preocuparte; el filo de mi propia mano se encargará de recordarte casi como un remordimiento. No lo tomes mal, sólo se parece a lo que piensas.
¡No sonrías, eso sí! Tus dientes no tienen efecto en mi. Tengo intenciones claras, tan claras como todo lo que no hay aquí. Y te juro que si lo intentas, 50 de ellas serán mis aliadas y caeremos todos juntos por el abismo del Sí y del No, tan rotundos que nos dividiremos. Y no dudes, pues la duda está dispuesta a morir por mi, y 100 de ellas acechan tras la puerta, tras mis barrotes, listas para asaltarte los bolsillos vacíos: los llenarán de piedra y te arrastrarán fuera de aquí.
¡Y serás tan desdichado!
¡Y sonreiré tanto!
Y todos reirán con esa risa de metal que nos sostiene, los engranajes del mundo. Pero debes ser realista, eres parte del siguiente acto y el público espera que hagas justamente todo lo que no debes hacer. ¡Ve, diviertelos! Aunque no quieras morir, aunque quieras ser como la esfinge. Lo harás y otros seguirán cuan combustible. Y yo seguiré siendo el verdugo, tan partícipe y tan indiferente que cada día abrirás más puertas solo para saber que se lo que tu no sabes. Y me limitaré a sonreír como una hiena.
A veces te cuesta tanto, tanto, que desearías no mirarte en el espejo, que desearías no verte con la óptica del realismo. O de la comprensión, que es peor.
¡Ja! ¡Pero no sabes lo que te espera tras esa puerta! Yo lo se, lo se y sonrío como quien no sabe, sonrío con todos mis dientes, como la más inocente de las criaturas, con la incomprensión de quienes no hablan con más que rugidos.
Te advierto: encontrarás tan poca coherencia, que tu vida no será nada más que pedazos inconexos de carne blanca y triste. Tal vez enloquezcas, o te pierdas, o te aterres, o llores, u olvides. Aunque no debes preocuparte; el filo de mi propia mano se encargará de recordarte casi como un remordimiento. No lo tomes mal, sólo se parece a lo que piensas.
¡No sonrías, eso sí! Tus dientes no tienen efecto en mi. Tengo intenciones claras, tan claras como todo lo que no hay aquí. Y te juro que si lo intentas, 50 de ellas serán mis aliadas y caeremos todos juntos por el abismo del Sí y del No, tan rotundos que nos dividiremos. Y no dudes, pues la duda está dispuesta a morir por mi, y 100 de ellas acechan tras la puerta, tras mis barrotes, listas para asaltarte los bolsillos vacíos: los llenarán de piedra y te arrastrarán fuera de aquí.
¡Y serás tan desdichado!
¡Y sonreiré tanto!
Y todos reirán con esa risa de metal que nos sostiene, los engranajes del mundo. Pero debes ser realista, eres parte del siguiente acto y el público espera que hagas justamente todo lo que no debes hacer. ¡Ve, diviertelos! Aunque no quieras morir, aunque quieras ser como la esfinge. Lo harás y otros seguirán cuan combustible. Y yo seguiré siendo el verdugo, tan partícipe y tan indiferente que cada día abrirás más puertas solo para saber que se lo que tu no sabes. Y me limitaré a sonreír como una hiena.
jueves, 27 de septiembre de 2007
A Ustedes.
Tantas ganas de meterme de lleno ahí, de no salir, de no parar, de no hablar, de no pensar, de que sea sólo el lápiz el motor y la vida, que la mano sea pensamiento y las imágenes se queden en el papel. Tantas ganas y tan poca soltura, tan poca disposición. Tantas ganas y solo consigo ésto. Tantas cosas que decir y tan difícil hacerlo. Resulta contradictorio querer y no querer, porque se que no quiero, porque se que debo, porque se que es lo que no tengo.
A veces quiero tantas cosas... a veces lo que no quiero me compalce y me siendo servilmente complacida por la imagen de los demás, por lo que no quieren mostrar y por lo que sí quieren se sepa y yo repudio. Porque hay cosas que detesto, sensaciones y situaciones de las que huyo, pero llega un momento de esos extraños, donde me doy cuenta que no es verdad. Hay instantes en que me gusta lo que no me gusta, me alegra lo que no me alegra. Puede que rechace muchas cosas por simple gusto, pero en esos momentos es cuando me doy cuenta que las necesito, que de cierta forma me alimentan.
Y tambien los necesito a ustedes con sus caras, con sus palabras, con sus presencias. A veces me molesta lo que hacen, lo que dicen o lo que quieren expresar y los evito y evito hechos y señales, pero me hacen falta. Ustedes que tanto me hacen pensar, que tanto me hacen reír, que me acompañan. Ustedes que están tan cuerdos, tan enamorados. No me gusta necesitar pero si lo niego, me engaño.
Y no se si sepan a lo que me refiero, espero que no. Podría ponerse en duda mi propia coherencia (y es que soy incoherente, pero no quiero que lo sepan). A veces me alegra la extrañeza a la que puedo llegar cuando pienso en ustedes, cuando analizo lo que pasa, lo que dicen y tal vez lo que piensan.
Ustedes son mis amigos y los quiero, aunque no lo diga, aunque lo exprese poco. Los quiero, aunque la amistad no dure. Los quiero aunque dure años, aunque nos hastiemos. Los quiero aunque no todo sea lo que parece, o sea lo que es.
Y espero que no sea un espejismo.
A veces quiero tantas cosas... a veces lo que no quiero me compalce y me siendo servilmente complacida por la imagen de los demás, por lo que no quieren mostrar y por lo que sí quieren se sepa y yo repudio. Porque hay cosas que detesto, sensaciones y situaciones de las que huyo, pero llega un momento de esos extraños, donde me doy cuenta que no es verdad. Hay instantes en que me gusta lo que no me gusta, me alegra lo que no me alegra. Puede que rechace muchas cosas por simple gusto, pero en esos momentos es cuando me doy cuenta que las necesito, que de cierta forma me alimentan.
Y tambien los necesito a ustedes con sus caras, con sus palabras, con sus presencias. A veces me molesta lo que hacen, lo que dicen o lo que quieren expresar y los evito y evito hechos y señales, pero me hacen falta. Ustedes que tanto me hacen pensar, que tanto me hacen reír, que me acompañan. Ustedes que están tan cuerdos, tan enamorados. No me gusta necesitar pero si lo niego, me engaño.
Y no se si sepan a lo que me refiero, espero que no. Podría ponerse en duda mi propia coherencia (y es que soy incoherente, pero no quiero que lo sepan). A veces me alegra la extrañeza a la que puedo llegar cuando pienso en ustedes, cuando analizo lo que pasa, lo que dicen y tal vez lo que piensan.
Ustedes son mis amigos y los quiero, aunque no lo diga, aunque lo exprese poco. Los quiero, aunque la amistad no dure. Los quiero aunque dure años, aunque nos hastiemos. Los quiero aunque no todo sea lo que parece, o sea lo que es.
Y espero que no sea un espejismo.
domingo, 2 de septiembre de 2007
Un ataque de conciencia
¿Será un verdadera lucha interna?
¿O sólo lo estoy sobre dimensionando?
A veces pienso que no me lleva a ninguna parte tratar de ser amable, o paciente es como una especie de hipocresía estúpida donde yo misma me creo lo que hago. Hay que cortar las cosas por la raíz, aunque se que no debo (y no QUIERO) que mi personalidad sea algo tan insulso como una hoja en blanco, hay cosas que deben disminuir. Lo he pensado, y he concluido que:
Mi orgullo debe ser controlado, mi familia no tiene la culpa de que yo me deje controlar por él. Tampoco mis amigos, por lo menos los más cercanos... y los verdaderos los demás pueden joderse un poco.
Le sigue mi egoísmo. No puedo enojarme a toda hora porque no puedo hacer mis cosas cuando yo quiero. El resto del mundo existe y necesita. Aunque vuelvo a la aclaración, familia y amigos, los demás... bueno...
Y por último, ese mal humor que no se si es consecuencia de dejarme llevar por las dos anteriores o si viene parte como una regalo que nadie quiere. Me da repugnancia estar tan suceptible... estar con las lágrimas en la garganta a toda hora es desesperante, prefiero estar seca. Si la cosa sigue así, enojada todo un día con ganas de llorar a cualquier mención del tema, porque me dejaron esperando, tenderé que consultar, porque eso ya no es normal. Y el tema, la verdad me preocupa un poco. Está bien, nunca he sido un terrón de azúcar (ni pretendo serlo) pero tampoco quiero descargar mi loqueseaques con los que no tienen la culpa.
Y bien, a veces pienso que tengo demasiados compromisos con migo misma, muchos referentes al autocontrol, así que las otras cosas se van a la porra y llega ésto: controlar orgullo, pensar no sólo en mí y controlar malgenio. Por supuesto, todo hacerlo moderadamente.
¿O sólo lo estoy sobre dimensionando?
A veces pienso que no me lleva a ninguna parte tratar de ser amable, o paciente es como una especie de hipocresía estúpida donde yo misma me creo lo que hago. Hay que cortar las cosas por la raíz, aunque se que no debo (y no QUIERO) que mi personalidad sea algo tan insulso como una hoja en blanco, hay cosas que deben disminuir. Lo he pensado, y he concluido que:
Mi orgullo debe ser controlado, mi familia no tiene la culpa de que yo me deje controlar por él. Tampoco mis amigos, por lo menos los más cercanos... y los verdaderos los demás pueden joderse un poco.
Le sigue mi egoísmo. No puedo enojarme a toda hora porque no puedo hacer mis cosas cuando yo quiero. El resto del mundo existe y necesita. Aunque vuelvo a la aclaración, familia y amigos, los demás... bueno...
Y por último, ese mal humor que no se si es consecuencia de dejarme llevar por las dos anteriores o si viene parte como una regalo que nadie quiere. Me da repugnancia estar tan suceptible... estar con las lágrimas en la garganta a toda hora es desesperante, prefiero estar seca. Si la cosa sigue así, enojada todo un día con ganas de llorar a cualquier mención del tema, porque me dejaron esperando, tenderé que consultar, porque eso ya no es normal. Y el tema, la verdad me preocupa un poco. Está bien, nunca he sido un terrón de azúcar (ni pretendo serlo) pero tampoco quiero descargar mi loqueseaques con los que no tienen la culpa.
Y bien, a veces pienso que tengo demasiados compromisos con migo misma, muchos referentes al autocontrol, así que las otras cosas se van a la porra y llega ésto: controlar orgullo, pensar no sólo en mí y controlar malgenio. Por supuesto, todo hacerlo moderadamente.
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